10.02.10
Enviado a Opinión, Internet a las 12:11 de Javier Romero
Supongamos que soy un usuario de Twitter, y que llevo ya algún tiempo usándolo. Digamos que ya he pasado ese momento en el que estoy convencido de que debo tener una relación 1:1 entre seguidores y seguidos y que, además, me he dejado de preocupar por leer absolutamente todo el time-line. Esto último lo hago aun a sabiendas que algún usuario insomne puede haber publicado algún enlace interesantísimo a altas horas de la madrugada que nunca más encontraré. Hay que buscar un equilibro entre lo real y lo utópico que es leerse día sí día también el time-line entero.
Ahora me pongo en el lado contrario: yo, como usuario de Twitter, quiero publicar una información relevante que considero muy interesante. Muy bien, la publico en mi time-line y no hay problema. Pero después de haberle dado a la tecla de envío pienso en los posibles seguidores a los que le puede interesar y comentar la información. ¿Estarán conectados y la habrán visto? ¿Se perderá como lágrimas en la lluvia porque no leen el time-line, al igual que hago yo?
Si son seguidores con los que tengo confianza, estoy casi seguro de que me leerán, o incluso puedo comunicarles directamente que he enviado esa información. Pero existen muchos otros de los que estoy convencido de que la información también les resultará interesante. ¿Se las envío a ellos personalmente? Corro el riesgo de que me tachen de “espamista” y consiga el efecto contrario al que yo quería obtener.
Otra opción que tengo es enviar la misma dirección a distintas horas para que llegue al máximo número posible de seguidores, aunque de nuevo puede que algunos se molesten y decidan dejar de seguirme.
Existe una opción más, quizás como afinamiento de la opción del párrafo anterior, que consiste en aproximar el momento ideal para relanzar la información suponiendo que tienes en ese mismo momento un grupo de seguidores lo suficientemente importante que puedan estar interesados en esa información. Digamos que espero unos minutos mientras observo los seguidores activos en mi time-line y, cuando percibo (por desgracia, es sólo una impresión) que hay un número significativo de gente posiblemente interesada en la información, lanzo el mensaje. Si es verdad que a la gente le interesa el tema, lo retwittearán (es decir, ellos lo relanzaran) creando una especie de fuego artificial que posiblemente se expanda durante un rato hasta que al final se olvide.
Pues bien, en un alarde de ingenio por mi parte, he decidido llamar a esto el tiempo-Twitter; es decir, el momento en que, presintiendo que hay un mayor volumen de gente interesada, lanzo el cohete dispuesto a explotar entre todos los pedazos y que se desintegrará un breve tiempo después. Lo divertido es averiguar cuándo debo activar el tiempo-Twitter.
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04.01.10
Enviado a General, Opinión a las 16:39 de Javier Romero
Como dice Rafa Osuna en su blog cabreados, en casi todos los escritos sobre productividad recomiendan apuntar cualquier cosa que debas recordar para liberar la mente de asuntos que no necesitan estar guardados en la memoria. Nuestre mente es bastante chapucera, y por lo visto ya sabemos que la memoria es más traicionera de lo que pensábamos hasta hace poco (existen los recuerdos falsos, y la memoria nos juega muchas malas pasadas). Esta forma de actuación (escribir antes que memorizar) la aplaudimos con entusiasmo; permitimos que la mente se dedique a imaginar y a pensar, a crear, a convertirnos en gente activa y optimista. Por supuesto, pienso que este enfoque es bueno. Sin embargo, me choca, y mucho, el hecho de que no usamos el mismo punto de vista para otras situaciones o, aún peor, alabamos justo lo contrario.
No hace mucho (no sé si sigue) emitían un programa donde debías demostrar si “sabes más que un niño de primaria“. Ningún adulto podía con los niños (independientemente de que se demostrara la existencia de “chimpanitos” para chivar las respuestas). El adulto salía con rostro abochornado por su incultura fehaciente. A esto le llamo yo un ejemplo de cultura Trivial.
Mandelbrot, matemático descubridor del conjunto más complejo (y a la vez más bello) de las matemáticas, persona hecha y derecha de 85 años, ha reconocido en más de una entrevista, que no se sabe las tablas de multiplicar de memoria. Si fuera un viejecito anónimo, nos echaríamos las manos a la cabeza ante tamaña afrenta, pero … Mandelbrot es matemático, brillante, mundialmente reconocido … y no se sabe las tablas de multiplicar … ¿Qué está pasando? Pues pasa lo que tiene que pasar, que nos las aprendemos con canciones pero que, ante la falta de uso, dudamos y nos equivocamos. Entonces, ¿no podemos realizar cálculos mentales? Por supuesto que sí, y además es necesario: podemos llegar a los resultados correctos que nos dan las tablas de multiplicar usando sencillas sumas (y restas) y aplicando las propiedades conmutativa (ya sabemos que uno más dos es igual a dos más uno) y asociativa; seguro que así fallamos menos aunque posiblemente tardemos algo más en llegar al resultado.
Lo que estoy tratando de decir es que llevamos años premiando la memoria pura y dura en nuestro desarrollo intelectual obviando la importancia del raciocinio y, curiosamente, Internet nos está permitiendo alcanzar una gigantesca libreta de notas que nos libera del ejercicio mecánico (y erróneo) de memorizar, aunque paradójicamente la libreta tiene muy mal cartel. Ahora bien, al igual que nuestra memoria, esta libreta global también puede llevarnos a cometer errores. Entonces, ¿cuál es el camino? Para mí, el camino es buscar información y contrastar, racionar, pensar y preguntar. No me sirve de nada saberme de memoria los 10 ríos con más caudal porque puedo buscar en la libreta. ¿Me sirve para aprehenderlo? No, fallaré seguro. Prefiero saber que puedo buscarlo y encontrarlo en cualquier momento (usando el suficiente raciocinio para contrastar la veracidad de los datos) minimizando el riesgo de equivocarme. Y, sin embargo, se premia el otro modelo, el de la memoria; nos fiamos y premiamos al que nos lo suelta como si fuera la lista de la compra (aunque sean datos incorrectos) que al que se dedica a buscarlo y a informarnos de su razonamiento.
Siempre he preferido realizar exámenes donde el profesor nos dejaba llevar cualquier libro o apunte que quisiéramos. “Es que no nos va a preguntar de lo que viene en los apuntes“, decían algunos. Había un profesor de una asignatura de matemáticas que nos permitía hacernos una chuleta con todas las fórmulas y, si la veía suficientemente resumida, incluso daba una puntuación más alta. ¿Por qué? Porque las fórmulas son las herramientas, pero si no conocemos la forma de usarlas, no seremos capaces de solucionar problemas. Y para solucionar problemas, debemos tener la mente lo más despejada posible, sabiendo que las herramientas están a nuestra entera disposición y podemos hallarlas en la libreta para usarlas en cualquier momento.
La cultura Trivial lo único que hace es dar una impresión temporal de conocimiento; pero lo que no somos capaces de percibir es que este conocimiento se perderá en el tiempo, como lágrimas en la lluvia … Mmm, ¿a qué me suena esto?
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02.12.09
Enviado a Opinión, Podcast a las 17:09 de Javier Romero
Esta mañana, como hago de vez en cuando, me he dispuesto a escuchar Dame la Voz (de ahora en adelante, DLV) en el trabajo. Estando o no de acuerdo en sus debates, disfruto de su escucha y me apetece estar atento a lo que dicen. Lamentablemente, en el trabajo suelen darme precisamente eso, trabajo, así que debo pausar el audio de vez en cuando. Esta es una ventaja indudable de los podcasts, ya que me permiten seguir el hilo de la conversación o incluso retroceder un poco si me he perdido, ventaja que la radio nunca te aportará. Sin embargo, esta misma ventaja me ha ocasionado la molestia de tardar casi cinco horas para escuchar un programa que no llega a la hora. Si bien me ha permitido atender todo el debate, me ha cansado el hecho de no haber podido escuchar cualquier otra cosa, sea música o voz. En ese momento, he decidido analizar el problema. ¿Por qué una ventaja se convierte en incomodidad?
La conclusión a la que he llegado, y hace mucho tiempo ya que la pienso, es que creo que estamos intentando repetir comportamientos tradicionales de la radio convencional en una fórmula nueva, la del podcasting que es similar pero avanzada, con sutilezas que, al menos a mí, me da la sensación de que no estamos sabiendo aprovechar.
Parándome a pensar en un podcast de noticias, tipo DLV, me he planteado la duda de por qué debe seguir la fórmula radiofónica de debatir varias noticias en un mismo programa. Hagamos un paralelismo con el mundo de los blogs y el periódico: la prensa escrita es un conjunto de páginas con un orden de publicación más o menos organizado donde aparecen un montón de noticias variadas. ¿Ocurre eso en los blogs? No. Aquí el formato es distinto; se escribe sobre una única noticia, se etiqueta y se publica. Tú recibes en ese momento la información y decides si leerla o no, independientemente de que unos segundos más tarde recibas otra información de la misma fuente que sí te pueda interesar. Incluso, puedes llegar al blog buscando esa información sin necesidad de estar sindicado ¿Véis adónde quiero llegar? ¿Por qué no en vez de un programa de una hora con, digamos, un debate sobre cinco noticias juntas no dividimos el audio en cinco, digamos, píldoras -qué poco me gusta la palabra pero en este caso define bien lo que quiero decir- repito, píldoras de 15-20 minutos con un único tema de debate por cada una de ellas? Pienso que con esta fórmula tendríamos varias ventajas adicionales:
Primero.- Yo elijo sobre qué información quiero escuchar el debate. Si por lo que sea no me apetece oir hablar de la primera información, simplemente ignoro la píldora y paso a la siguiente (¿no hacemos eso muchas veces con las canciones de un disco?)
Segundo.- El propio programa puede etiquetar de manera eficiente una píldora, y por tanto me puede facilitar la búsqueda de ese tema. Si quiero saber lo que los componentes de DLV opinan sobre la cría de berberechos, puedo buscar su píldora, escucharla y olvidarme del tema sin necesidad de buscar siquiera el tema sobre un audio de 50 minutos. Sobre este punto, cuando he debatido el tema por Twitter me han recomendado soluciones muy específicas y limitadas en cuanto a tecnología (notas usando GarageBand con AAC extendido, o formato ogg) y mi pregunta es: ¿por qué tengo que limitarme a usuarios de iTunes o de ogg? Quiero que sea posible que alguien usando su motor de búsqueda favorito pueda llegar a encontrar la píldora de DLV donde debata la información buscada, independientemente de los gadgets que esté usando. En este sentido creo que también plataformas como ivoox puede aportar un centro fácil de búsqueda de audios para contenidos claros.
Tercero.- Voy a aplicar el mismo formato a Kafelog. Sí, es un podcast que funciona, tiene su público, es divertido y muchas cosas más. Pero imaginad que soy un cinéfilo empedernido y llego a ellos; las críticas de Roberto Pastor me parecen muy buenas y disfruto con él, pero resulta que para llegar a su audio debo tragar una sección de móviles y otra de juegos que no me interesan ni lo más mínimo (es un caso hipotético, ¿eh chicos? no lo toméis al pie de la letra). ¿Por qué no separarlo más? Ellos incluso lo tienen más fácil que DLV, puesto que sí tienen un corte entre secciones y yo, contento, me descargo sólo las píldoras de Roberto; incluso puedo llegar a su crítica del peliculón Bitch Slap usando mi buscador y, ¿por qué no? atraer a gente que le interese el cine pero no los otros temas (gente que, me imagino, podrían no llegar a escuchar el podcast porque el comienzo con móviles no les gusta).
Lo que quiero dejar claro con esta reflexión es que quizá debemos comenzar a pensar de otra manera, a dejar atrás el continente para reforzar el contenido, como me ha remarcado Ictioscopio, y a olvidarnos de imitar comportamientos tradicionales que funcionan bien en radio, pero que en nuestro caso podrían estar limitándonos porque, no lo olvidemos, somos radio y algo más.
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07.10.09
Enviado a Opinión, Podcast a las 17:55 de Javier Romero
El primer podcaster que conocí personalmente fue a Francisco Portero, alias Ser Binario antes de ser Pinpodcast. Quizás por ello le tengo un cariño especial. Quedamos una tarde que él pasó por Alicante y nos acercamos a un bar que fue mi perdición, ya que es bastante pijas y una caña y unas olivitas me costaron 1000 pelas (quizás ahora no se ve como tanto, pero os aseguro que ni Paco ni yo lo olvidamos, y es causa de chanza entre nosotros vía Twitter). Un poco antes, Cinefilo me había comentado algo de que alguien quería comenzar un podcast con un cierto nombre irreverente y le había pedido ayuda. Me equivoqué de sustantivo, como veréis.
El caso es que en noviembre de 2005 se produjo una cierta quedada para ver el SIMO en Madrid y conocernos mejor. Mi idea es haber ido, pero no lo hice, y como ya con algunos había comentado las ganas que tenía, lógicamente se dedicaron a picarme. Fue así como Jerónimo Palacios, Paco Portero y Emilio, un amigo suyo del que aún estamos esperando su podcast (creo que no llegó a sacarlo), decidieron grabar un podcast en la carretera, y lo llamaron Podcast on the road, que sepamos el primero que se hizo por estos lares. Os dejo en el enlace y, si lo escucháis (aquí está el enlace, leed los comentarios), comprobaréis el buen rollito que había entre nosotros y mi gran cagada. Ahí comenzó la leyenda de Cabronazos. Sinceramente, os recomiendo que lo escuchéis, no lo digo por interés; es que salió muy divertido y sincero.
Lo mejor es que un día después, el 19 de noviembre, Cinefilo, Jero, Paco y yo recibimos un correo … digamos con cierto aire amenazante … divertido … visionario incluso … Mejor os lo copio y pego para que saquéis vuestrar propias conclusiones:
Muy señores míos,
Les remito la presente con el único objeto de aclarar el que considero
un malentendido ocurrido durante la grabación (y posterior difusión)
del primer podcast “on the road”.
En dicho podcast, y en repetidas ocasiones, se menciona al podcast
“cabronazos.org”. Entiendo la tremenda espectativa que suscita el que
un servidor vaya a sacar en breve un podcast que revolucionará este
medio y que ustedes, a la vista de la tremenda competencia que se les
viene encima, intenten de cualquier manera desviar la atención de los
miles de futuros oyentes que va a tener.
No obstante, tengo que manifestar mi cabreo por utilizar, tanto en el
origen de la noticia como en su difusión, información
malintencionadamente falsa. Estoy cabreado porque ustedes se
refirieron a mi podcast como “Cabronazos.org” y no por su verdadero
nombre que no es otro que el de CABREADOS.ORG (nombre nunca más
justificado que ahora).
Por lo anteriormente expuesto, les pido que, en atención al derecho de
réplica al que, como todo el mundo, debo tener acceso, se rectifique
en sus respectivos podcast esa información errónea. Sería suficiente
con que mencionen mi podcast por su verdadero nombre al mismo tiempo
que realicen un extenso reportaje (de no menos de 30 minutos)
relatando la gran calidad del mismo así como la profesionalidad y buen
hacer de su responsable (el que esto remite).
Esperando ser atendido en su súplica, se despide,
Rafa Osuna (el que espera, en breve, quitarle el puesto de podcaster
abuelete a fjromero).
(Hay que ver qué campaña de márketing me he montado para una mierda de
podcast que voy a grabar)
Y lo hicimos, vaya si lo hicimos. Primero comentamos el correo por Skype (¿se habrá mosqueado? ¿irá en serio? Obviamente, ahora nos da risa recordarlo) y luego hicimos la correspondiente rectificación en cada uno de nuestros podcasts. Rafa, eres muy bueno, y lo sabes, pero también sabes que tuviste por aquel entonces la mejor campaña publicitaria que ninguno imaginamos
Hubo una foto (ver enlace) más o menos oficial donde vimos las caras por primera vez de varios podcasters (Rafa Martínez, qué grande, qué lecciones magistrales sobre micrófonos nos regaló en la lista de correo). En el album (ver enlace) podréis ver al grupito de Jero, Dani, Paco y Jose que se conectaron vía Skype con Emerson, aunque no recuerdo si fue para Vidatech o para Ablando, podcast este último del que hablaré más adelante.
Y con esto termino el repaso de 2005. Para el 2006 voy a ir más a saltos; quiero decir, hablaré de temas sueltos, de podcasts y podcasters que recuerdo y con los que tengo una relación especial, pero sin respetar una línea de tiempo real. El 2006 fue un año bonito, pero también muy complicado, con tensiones entre grupos y, otra vez, grandes proyectos; seguiremos hablando de podcasting. Eso sí, recuerdo lo que siempre digo: esta historia es mía, y es muy objetiva, no pretendo hacer una historia exhaustiva y sólo voy a hablar de lo que viví y de lo que recuerdo.
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05.09.09
Enviado a Opinión, Podcast a las 9:35 de Javier Romero
Dejo un poco el tufillo ñoño de la anterior entrada y paso a comentar algunos detalles y eventos que ocurrieron durante el año 2005.
Por aquel entonces, había bastante movimiento en la lista de correo y en el sitio más o menos oficial de encuentro que era podcast-es. En aquel año surgió podcastellano, pero si me lo permitís prefiero hacer una entrada aparte para hablar de este sitio, así que sigo con podcast-es, donde entre todos intentamos sacar adelante algunas ideas que teníamos comunes, aunque creo recordar que ninguna salió como estaba planeada. Se intentó grabar un audio-mensaje en inglés para enviarlo a Adam Curry (o Currito, como le llamaba cinefilo), el que por entonces considerábamos como padre del invento. Creo recordar que no nos pusimos de acuerdo y no llegamos a grabarlo. También ocurrió con la idea de hacer un cd-crossing entre todos para poder regalarlo en parques y bibliotecas, aunque un año después un podcaster lo ofreció a su manera. Ya lo veremos.
Sí que salió adelante una encuesta para conocer el perfil de los oyentes de podcasts que se realizó a través de podcast-es, y que se publicitó en el máximo número de podcasts posibles, y que Daniel Aragay se encargó de recopilar y mostrar en resumen.
Otro proyecto que tuvo cierta continuidad fue grabar el podcast oficial de podcast-es, intentando que fuera un podcaster distinto describiendo noticias relacionadas con el . Estuvo bien hasta que comenzamos a repetirnos y a pillar cierto exceso de confianza a la hora de grabar; vamos, que nos fuimos sintiendo a gusto y el programa dejó de parecer un noticiario.
Y llegamos al primer evento, el primer encuentro de Birras & Podcasts, celebrada el 17 de julio de 2005 en Barcelona, gracias al inquieto Cinefilo que viaja mucho a Barcelona. Es costumbre de algunos podcasters comentar que van a viajar a una determinada ciudad y, si a alguien le parece bien, quedar para conocerse y tomar algo; muy al estilo de vida 2.0. Por la lista de correo tuvo cierto éxito la idea y se sugirió hacer camisetas para tal evento. Hubo un mini-sorteo para idear una frase con la que estampar las camisetas y salió ganadora una de Topopardo: Silencio, estoy grabando un podcast. La impresión corrió a cargo de Dani, y en las fotos oficiales las podéis apreciar. En las fotos están Daniel Aragay, Topopardo, Cinefilo, Fataniko y Pinger (y alguno más que no recuerdo, creo que eran amigos de los asistentes).
Salto a octubre para comentar un concurso que nos hizo muchísima ilusión a todos los participantes. Me refiero a la I muestra de podcast independiente en Español por parte del programa Mundo Babel, de Radio Nacional. Inicialmente, el llamamiento no se hizo en forma de concurso, sino de muestra, y ahí unos cuantos nos pusimos las pilas para grabar un audio que mostrara “tu mundo babel”. La convocatoria decía lo siguiente:
La duración de los podcasts debe oscilar entre 3 y 5 minutos de duración.
El tema para esta primera edición será “TU MUNDO BABEL”, es decir: el mestizaje, la mezcla, el encuentro entre culturas, y, en definitiva, la diversidad de tu entorno.
Cualquier tema, de la cocina al viaje pasando por la tecnología, será bienvenido. Cualquier punto de vista, desde el humor a la denuncia, vale.
Cualquier estilo, desde el documental a la entrevista o el monólogo, será apreciado igualmente.
LA RADIO MÁS CERCA. ESCRIBE EL FUTURO. PARTICIPA.
Los podcasters nombrados por aquí que participamos fuimos Dabloguiman (audio presentado), El Escribano (audio presentado), Eduardo Collado (audio presentado), Topopardo (audio presentado), Ser Binario (Paco Portero, audio presentado), Álvaro Morala (creo que este era el audio presentado) y servidor (audio presentado, con mi clásido ventilador). Además participó una radio (La Tribu - audio presentado) y Lolo Lamas para el Instituto Francisco de Quevedo de Madrid (audio presentado) y Mónica Verano (audio presentado).
Confesaré que cuando nos comentaron que iba a ser un concurso me llevé una decepción; personalmente, no me gusta la competición, creo que adultera los resultados aunque por fortuna nos lo explicaron después de enviar los audios. El resultado fue que ganó Mónica Verano (entre los podcasters conocidos, creo que nuestros favoritos eran Dabloguiman y el Escribano, al menos con los que yó dialogué). A mí me dejaron fuera porque según los responsables no entraba en la idea de describir mi Mundo Babel; la decisión me sorprendió en el sentido de que creo que mi audio sí refleja mi mundo, pero ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito. Ahora una primicia mundial
. Meses después del concurso, grabé otro audio para el programa porque me apetecía acercarme al tema del programa y lo envié, pero me respondieron que el audio no se podía emitir en la radio por problemas técnicos con el sonido. Sólo unos podcasters amigos lo han escuchado, ahora es el momento, aquí lo tenéis por si queréis sufrir un rato
. Eso sí, me llevé de regalo una suscripción a una revista.
Como os he dejado muchos deberes con los audios, voy a dejar el último evento para la próxima entrada, que será la última relativa al año 2005 y después nos introduciremos en el 2006 con muchos temas de los que hablar.
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16.08.09
Enviado a Opinión, Podcast a las 9:20 de Javier Romero
Escuchando el último sincronizados ahora que estoy recordando años pasados, me hace mucha gracia descubrir en otros todo aquello que sentíamos los que estábamos en el mundillo hace cuatro años. Es interesante comprobar que, por encima de todo, somos humanos y nos unimos entorno a aficiones comunes mientras divagamos sobre nuestro papel en el mundo. Apuesto a que podría explicar cómo van a estar dentro de unos años, pero también apuesto a que prefieren descubrirlo por ell@s mismos y, por qué no, enseñarme los innumerables caminos que se pueden tomar. Pero volvamos al año 2005.
A pesar de que ya había comenzado con el podcast, decidí esperar unos días a enviar la información para que me añadieran al directorio de podcast-es. ¿Por qué? Pues por buscar un número redondo: el 50. Ya que había pasado el 42 (ya sabéis, el sentido de la vida, el universo y todo lo demás), quería esperar a un número que recordara fácilmente y ahí estoy, ocupo el puesto 50 del directorio (más tarde el 49 porque desapareció uno, pero no he buscado cuál).
Y aquí empezaron a salir podcasters de los considerados clásicos como churros. Eduardo Collado hizo sus pinitos, Ramón Rey (sí, tenía podcast anterior a Esquiva Esto) sacó unos pocos episodios de un podcast personal, Scalae era un podcast sobre arquitectura (ahora no hay ninguno de esta temática, ¿verdad?), Euskadi Digital, la cadena Ser y la COPE comenzaban a ofrecer sus contenidos en podcasting y se iniciaba el eterno debate de si debían ser considerados podcasts o no (debate del que escribiré más adelante).
Comienzo con los clásicos y empiezo por Daniel Aragay, que inició el podcast Dime tú, referente en cuanto a entrevistas a personas famosas -la entrevista a Ferrán Adrià nos hizo imaginar que había conseguido un aperitivo gratis
- y en el que también intentó la fórmula de juntar a cuatro o cinco personas a través del Skype para plantear cuestiones de actualidad y debatir afablemente. También empezó con Viajes a tu aire, un podcast de viajes donde pedía la colaboración de los oyentes para describir viajes, pero que no tuvo el apoyo esperado; y, por supuesto, el rincón de Laura, que al principio me sorprendió por lo arriesgado de su fórmula (grabar en las comidas o cenas) pero que se fue puliendo y ahora está donde está por métiros propios. Sobre Dani, debo admitir que me hice una imagen totalmente equivocada de él por su (me parecía) adusta forma de escribir, y debo admitir que a distancias cortas Dani lo gana todo, cambia muchísimo de conocerlo por sus mensajes a hablar con él teniéndolo cara a cara, que fue como lo conocí en Barcelona en las terceras jornadas… Uy, que me adelanto.
Otros podcasters de renombre que aparecieron fueron Andy Ramos con su Interiuris, conviertiéndose en el centro de las preguntas legales más retorcidas que se nos pudieran ocurrir; El Escribano, con esa joya llamada Codexcast, posiblemente el podcast mejor realizado de los llamados independientes y que, por suerte, avisa de que vuelve; Ramón Corominas con su los colores de la ciencia, el podcaster que menos programas ha grabado y que más apariciones ha tenido en los podcasts que no eran suyos
; Fran Saavedra y su impresionante voz con Confusión; Álvaro Morala y su plataforma de escritura y podcast abiertos Relátame…
En aquella época surgió una auténtica máquina de grabar, algo para lo que no estábamos preparados por sus dimensiones épicas: me refiero a la grabación y emisión ¡diaria! de Vidatech, a manos de Emerson Quevedo, conocido por entonces como MorpheoZ. Menos mal que se tomaba con buen humor nuestros comentarios jocosos sobre su incapacidad para callarse, pero era (y sigue siendo ) increible las ganas de hablar que tiene y, a pesar de algún parón por temas familiares y laborales, no dejaba de grabar y emitir y, lo más importante, era realmente ameno y creó escuela (basta escuchar los primeros programas de Byte podcast, con David Ochoa, para ver lo alargada que era la sombra de MorpheoZ). Durante un tiempo, además tuvo como colaborador a Alberto, que luego inició su podcast el Navegante y que, según la rumorología de la época, lo dejó porque la SGAE llamó a su puerta (se dijo que a su teléfono). Una lástima, porque su programa también era muy entretenido.
Otro que también irrumpió con fuerza fue, cómo no, Jerónimo Palacios, con su e-migrando y el hattrick, programa donde comentaba las partidas que se desarrollaban con este juego simulador de fútbol on-line. Recuerdo que le sorprendió el hecho de que con emigrando no consiguió inicialmente el apoyo popular que sí tuvo hattrick, aunque lo abandonó tempranamente. Con él tuve la suerte de grabar unos pocos programas en la hora del café, podcast de opinión sobre tecnología que parece que en su día gustó bastante, pero que dejamos de grabar porque cada vez era más difícil quedar por Skype (o, simplemente, porque nos dejamos procrastinar).
Para terminar por hoy, voy a referirme al bloque, al grupo que hicimos maravilloso en el que nos echábamos unas risas increibles por Skype y con los que no hacía falta decir grandes cosas para comunicarnos entre nosotros. Me refiero, por supuesto, a Cinefilo y a Paco Portero. Nunca se me olvidará la primera vez que coincidimos por Skype y nos tiramos horas y horas descojonándonos literalmente sin poder parar ni un momento. Nos unió un lazo especial de simpatía y afinidad que, aunque directamente hoy por hoy casi no nos comunicamos, sigue vigente y se deja ver en las conversaciones por Twitter y otros canales. Se me olvidaba, Cinefilo grababa el Diario a Borbo y aquel experimento para cachondearnos de nosotros mismos que fue el pedopodcast (sí, un podcast donde el único requisito era grabarse en estado ebrio), y Paco Portero grababa Ser Binario y ahora sobre todo lo conoceréis por Pin Podcast junto a Emerson Quevedo, David Ochoa y Ángela Pataca Minuta.
Quería haber hablado del primer encuentro podcastero, pero mejor dejo para la siguiente entrada los tres acontecimientos importantes del año 2005: el primer encuentro podcastero, el concurso radiofónico y el SIMO.
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