10.02.10

El tiempo Twitter

Enviado a Opinión, Internet a las 12:11 de Javier Romero

Supongamos que soy un usuario de Twitter, y que llevo ya algún tiempo usándolo. Digamos que ya he pasado ese momento en el que estoy convencido de que debo tener una relación 1:1 entre seguidores y seguidos y que, además, me he dejado de preocupar por leer absolutamente todo el time-line. Esto último lo hago aun a sabiendas que algún usuario insomne puede haber publicado algún enlace interesantísimo a altas horas de la madrugada que nunca más encontraré. Hay que buscar un equilibro entre lo real y lo utópico que es leerse día sí día también el time-line entero.

Ahora me pongo en el lado contrario: yo, como usuario de Twitter, quiero publicar una información relevante que considero muy interesante. Muy bien, la publico en mi time-line y no hay problema. Pero después de haberle dado a la tecla de envío pienso en los posibles seguidores a los que le puede interesar y comentar la información. ¿Estarán conectados y la habrán visto? ¿Se perderá como lágrimas en la lluvia porque no leen el time-line, al igual que hago yo?

Si son seguidores con los que tengo confianza, estoy casi seguro de que me leerán, o incluso puedo comunicarles directamente que he enviado esa información. Pero existen muchos otros de los que estoy convencido de que la información también les resultará interesante. ¿Se las envío a ellos personalmente? Corro el riesgo de que me tachen de “espamista” y consiga el efecto contrario al que yo quería obtener.

Otra opción que tengo es enviar la misma dirección a distintas horas para que llegue al máximo número posible de seguidores, aunque de nuevo puede que algunos se molesten y decidan dejar de seguirme.

Existe una opción más, quizás como afinamiento de la opción del párrafo anterior, que consiste en aproximar el momento ideal para relanzar la información suponiendo que tienes en ese mismo momento un grupo de seguidores lo suficientemente importante que puedan estar interesados en esa información. Digamos que espero unos minutos mientras observo los seguidores activos en mi time-line y, cuando percibo (por desgracia, es sólo una impresión) que hay un número significativo de gente posiblemente interesada en la información, lanzo el mensaje. Si es verdad que a la gente le interesa el tema, lo retwittearán (es decir, ellos lo relanzaran) creando una especie de fuego artificial que posiblemente se expanda durante un rato hasta que al final se olvide.

Pues bien, en un alarde de ingenio por mi parte, he decidido llamar a esto el tiempo-Twitter; es decir, el momento en que, presintiendo que hay un mayor volumen de gente interesada, lanzo el cohete dispuesto a explotar entre todos los pedazos y que se desintegrará un breve tiempo después. Lo divertido es averiguar cuándo debo activar el tiempo-Twitter.

18.10.09

hpodder, descargando podcasts

Enviado a General, Podcast, Internet, Linux, Informática a las 9:25 de Javier Romero

Aunque en mi lector de feeds tengo sindicados unos pocos podcasts, siempre he ido a las páginas de los programas para descargarme manualmente los ficheros de audio. Desde luego que es engorroso, pero he probado muchas aplicaciones para intertar bajarme los audios sin que ninguna me gustara especialmente … hasta ahora.

Los podcasts los escucho en el trabajo con el ordenador que tengo y usando unos auriculares. Esto lo digo porque no suelo escucharlos ni en un reproductor de mp3, ni en el ordenador de casa, así que me acostumbré a descargarlos desde el trabajo sin usar ningún software especial para ello (entre otras cosas porque la política de seguridad me impide instalar programas). El caso es que en casa intenté usar programas que me descargaran los podcasts pero sin tener intención de escucharlos en el momento. Esto me hizo tener algunos problemas a la hora de encontrar los ficheros, o de moverlos (puesto que algún programa volvía a descargarlos) … En fin, que abandoné el tema de las aplicaciones y continúe descargando manualmente. Este hecho hizo que en cierta manera escuchara solamente los pocos que mi limitada memoria me recuerda de vez en cuando.

Ahora me gustaría abrir un poco más los oídos a nuevos podcasts -voy a Murcia sin conocer a muchos de los que seguro pasarán por allí; la ventaja que tengo es que tampoco me conocerán a mí, algo bueno debía tener hacer un podcast para una minoría ;) - pero me estresa ir de aquí para allá y olvidar si he pasado anteriormente por esa página, así que volví a caer en las probaturas y abrí el Rhythmbox en mi modesto ordenador-servidor para darme cuenta de lo poco que cuesta fagocitar ciclos y memoria

Después de todo, lo único que deseaba era descargar los ficheros de audio para poder llevármelos a otra parte, sin escucharlos en ese momento; y, además, sin necesidad de tener un interfaz gráfico que consuma recursos (ese planteamiento para mí lógico hace que me llamen retrogeek en mi flickr y cosas así). Buscando por las redes, descubrí que lo que necesitaba era un podcatcher, y que tenía uno muy bueno en los repositorios de Ubuntu, así que me instalé el hpodder y reconozco que me ha gustado mucho. Nada, lo instalamos con un sudo apt-get (o el sinaptic, como queráis), y a jugar. Al instalarlo, pregunta en qué directorio va a descargar los episodios y si quieres que se descargue algunos de ejemplo.
Internamente, el hpodder usa dos tablas en una base de datos SQLite, una para mantener la información de los podcasts (id, título y rss, básicamente), y otra para almacenar la información de los episodios. Es importante saber que cada podcast va a tener un id asociado, ya que lo vamos a usar para todos los comandos. Para poder ver una lista de podcasts, usamos el comando:

hpodder lscasts

Que nos saca una lista de podcasts (id y nombre). Si además queremos mostrar la url, podemos usar el atributo -l.

Si queremos ver los episodios de todos los podcasts, usamos:

hpodder lseps

Si sólo deseamos ver un podcast en concreto, podemos indicar su id:

hpodder lseps 13

Se puede especificar una lista de podcasts separando sus id por espacios. Esto sirve para todos los comandos.

Para empezar, voy a añadir un podcast nuevo, diferente, moderno y que se actualiza todas las semanas. Para ello, copio su dirección de rss y uso el comando add:

hpodder add http://feeds.feedburner.com/cinefilopodcast

En el momento en que le dé al intro, me aparece el nombre del podcast y su id asociado. Ojo, lo he añadido a la base de datos, pero aún no he leído su feed. Para ello debo actualizar:

hpodder update

Por supuesto, con este comando actualizaría todos los podcasts que tengo. Si sé que he actualizado el resto, podría actualizar sólo éste usando su id:

hpodder update 13

Un detalle que no he comentado del comando lscasts es que aparecen el número de episodios que están pendientes de descargar y el número total. Imaginaos que ahora hago un listado y veo que hay 30 episodios en total de Diario a Borbo, pero sólo me quedan por escuchar los tres programas más recientes. Afortunadamente, tengo una opción para indicar que quiero obviar el resto:

hpodder catchup -n 3 13

Con el parámetro -n le indico cuántos episodios quiero dejar para descargar (de los más recientes) dejando el resto como descargados y, en este caso, sólo lo quiero hacer para el podcast con id 13. Si no pusiera el id, haría la marca en todos los podcasts.

Ahora sólo falta descargar, así que puedo usar el comando download para bajar los episodios del podcast 13

hpodder download 13

Vale, lo he explicado un poco engorroso. Hasta ahora, he dicho que usemos el comando update para actualizar los feeds y luego el comando download para descargar los episodios. Hay un comando que hace las dos cosas:

hpodder fetch

Así me actualizaría y descargaría todos los podcasts. Para simplificar más, si no usamos comandos, por defecto se llama a este último:

hpodder

Y ya está. Realmente, su uso general va a ser añadir unos cuantos podcasts con add y llamar a hpodder. Pero hay más instrucciones que te permiten flexibilizar y potenciar su funcionamiento:

Con los comandos enable y disable puedes desactivar un podcast y activarlo cuando quieras. Si por ejemplo hay un podcast que no te convence pero tampoco quieres borrarlo, lo desactivas de manera que no se actualiza ni se descarga. Si quieres volver a él algún día, sólo debes activarlo.

Con settitle puedes cambiar el título de un podcast. Esto viene muy bien si el título no está especificado en el feed o si tienes algún problema con algún carácter extraño.

Un comando que me gusta es setstatus, que me permite cambiar el estado de los episodios entre los posibles: pendiente, descargado, error, obviado. Es muy útil para poder ignorar errores, descargar de nuevo episodios…

Además, hpodder crea un fichero de configuración en ~/.hpodder/hpodder.conf donde puedes cambiar parámetros por defecto, globales y específicos para un podcast. Las secciones se marcan con las líneas [DEFAULT] [general] y [(cast_id)]. Por ejemplo:

[DEFAULT]

[general]

[13]

En mi caso, DEFAULT tiene el directorio donde debe descargar los podcasts; en general, el número de podcast a descargar como máximo (maxthreads=3), y para algunos podcasts el directorio donde deben descargar los audios. Si queréis investigar la configuración es mejor que os leáis la página man, que está muy completa (o verla aquí).

Y con esto ya está. Aunque dicho así parezca muy lioso, es bastante sencillo y potente la descarga de podcasts de esta manera, sin usar excesivos recursos y con una sensación real de potencia y control en el proceso. Por supuesto, se pueden hacer algunos añadidos con herramientas del sistema para usarlo aún más eficientemente (añadirlo al cron para que actualice cada cierto tiempo, pasarle una lista de feeds o que, incluso, los recoja de algún directorio de podcasts), pero esto sobrepasa lo que os quería comentar sobre la utilidad.

20.04.09

Vuelvo a Twitter

Enviado a Personal, Internet a las 17:00 de Javier Romero

Pues sí, vuelvo a Twitter por culpa de los Kafelog (aunque ellos no lo sepan, y ya sabréis por qué). TwitterPoco a poco iré agregando a ex-contactos. Perdón por las molestias.

El pajarito me salió en una mona, cosas de panaderías :D .En el fondo, era una premonición.

22.02.09

entropia52

Enviado a Opinión, Internet, Informática a las 11:04 de Javier Romero

Decidí nacer un día como entropía52; no pedí venir a la red, sino que ella me atrapó a mí.

Empecé como lo hace cualquier hijo de vecino: un amigo de un amigo de un amigo que oye hablar de las redes sociales, que son muy cool y todas esas palabrejas inglesas que nadie entiende pero que son autocomplacientes. Un enlace de dudosa procedencia me recomendó perder el hímen digital con flickr, así que comencé a subir mis fotos; primero, lentamente, con miedo, con el dolor sentido de la pérdida de cualquier tipo de privacidad, y a la vez con el placer extremo de sentir inocentemente el deseo plural de convertirme en puro fetiche. Es difícil explicarlo, es difícil describiros cómo nace una bestia que fotografía hasta la más diminuta mota de polvo con tal de atrapar todos los rincones de su propio mundo. Sólo puedo decir que noté las garras de mi animal enjaulado cuando pagué la cuenta pro del Flickr. Y entonces noté un fogonazo interior, un destello con el que no contaba; me transformé, pero no sabía hasta qué punto. Cuando mis amigos me lo advirtieron era demasiado tarde, el tiempo nunca se detiene.
Mi imagen real se había vuelto en blanco y negro, mis colores habían desaparecido. Me gustaba usar camisetas horteras pasadas de moda, pero en cuanto rozaban mi piel el color se convertía en humo; lo peor era que yo no me daba cuenta, pero no dejaba que los demás me avisaran: están locos, pensaba, ¿no ven mis naranjas plateados?

Nací en facebook y en twitter, sin saber la unión de hecho entre ambos, navegaba de la pestaña de inicio de facebook a la pestaña del hogar dulde hogar del Twitter, y escribía lo mismo en los dos, o comenzaba en uno y terminaba en otro. Las dos páginas se fusionaban en un movimiento lisérgico de proporciones bíblicas. No recuerdo la fecha exacta (de hecho, me cuesta horrores recordar fechas), pero sí sé que coincidió con mis problemas de piel: me comenzaron a salir caracteres ascii por todo el cuerpo. Un dermatólogo privado me recetó algunos fármacos, pero no dieron resultado y evité esfuerzos; me resultaba gracioso ver una virgulilla en mi ombligo.

Me regalaron una cámara de vídeo y, claro, fue la puntilla para abrirme una cuenta en youtube. Me agencié un micrófono sólo para subir mi voz a ivoox. Necesidad, esa era la palabra; necesidad de la bestia de abrirse paso entre la espesa vegetación que hasta entonces no había permitido mostrar el horizonte, un infinito de muchos destinos, unos puntos lejanos que podía atraer con distintos sentidos pero que, aún seguía sin entenderlo, me robaban mi existencia. Con el vídeo, mi imagen se tornó en una densa niebla móvil que a ratos esbozaba mi imagen. Con el sonido, mis cuerdas vocales atrapaban los sonidos de mi entorno, creando una melodía muda, hueca, vacía de contenido. Con el texto, mis átomos se transformaban en caracteres que parecían querer escaparse y formar sus propias frases… Y mientras tanto, caía en todas las redes que encontraba; cuando mi nombre de usuario ya existía en una sociedad, le añadía los caracteres que me caían al dormir, o tal vez se cayeran porque los usaba en los nombres, da igual. Fui entropia5225, entropiaentropia, noentropia52, no52entropia, entro5pia2… Cada vez era más complicado subsistir en todas las redes, pero soy cabezota, y reprogramé el flock para añadirle todas, todas las redes que encontraba, cada vez más. Dejé de comer para escribir, grabar y emitir en todos los lugares posibles, y cada tecla pulsada me hacía perder un pedazo de mi piel, ahora convertida en una niebla formada por dos simples cigarrillos. Unía a amigos que nunca había visto, llamaba a las puertas de eventos que nunca podría observar, pero me daba igual, la sensación de que me estaba rompiendo me alegraba, era una sensación masoquista que me causaba dolor al intentar aporrear las teclas o al capturar mi desconocida voz con el micrófono, pero al mismo tiempo conseguía acercarme a la utopía de la ubicuidad gracias a las redes de la red. Me cargué las bases de datos de muchos aplicativos, llegaba al tope de amigos, al tope de mensajes, al tope de ficheros subidos; los webmasters me apredeaban cuando me veían aparecer y yo, en vez de dar media vuelta, esperaba con ansia que las piedras golpearan mis mejillas para sangrar más caracteres: matadme si queréis, pero he grabado mi huella en las redes y nunca podréis borrarla, soy entropia52, el único dios al que rendir pleitesía, me como aún calientes los huevos arrancados al monstruo de espagueti volador, no podéis vencerme, ataco desde todas las ips inimaginables, me habéis convertido en un mito del nuevo siglo, en el amo de la información, en el amo de todas las palabras, mis amigos escriben en mi piel como si grabaran tatuajes, mis ojos son dos cámaras web conectadas a puertos USB que reciben voltajes mortales, cuidaros de mí porque me puedo desplazar de frase en frase, de buscador en buscador, conozco todos los avatares creados y por crear, no destruiréis mi reinado, temblad, escoria binaria, porque llego yo, entropia52, sin cuerpo, sin volúmen, sólo con el poder de las frases a 140 caracteres por segundo, al HD de vimeo, a las ontologías de Twine, no podéis vencerme, me he convertido en la red; soy la próxima generación de las ips, soy la red anónima, el saco donde duermen los monos de las frases aleatorias. Soy entropia52, huid cuando me veáis.

Creative Commons License

Esta obra está bajo una
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10.01.09

DENIM: diseño informal de webs explicado al estilo tele-tienda

Enviado a Programación, Internet, Informática a las 17:26 de Javier Romero

DENIM es una herramienta desarrollada en la universidad de Washington para diseñar de manera informal la estructura de páginas e interfaces de un sitio web. Es recomendable usar una tableta gráfica, aunque si nos acostumbramos a manejar los atajos de teclado se puede funcionar perfectamente con ratón.

En ocasiones, diseñar un sitio web con lápiz y papel tiene, para mí, el principal problema al intentar relacionar las diferentes páginas del proyecto: hay que nombrar de una manera esquemática los papeles, sacarlos de la carpeta y volverlas a poner en su sitio cuando hayamos terminado, si necesitamos observar varias páginas, la mesa se llena rápidamente de papeles y más papeles (imaginaos un anuncio de tele-tienda en blanco y negro con una mesa hasta arriba de folios y yo con cara de desesperado y totalmente despeinado).

Por otra parte, con un programa de diseño puedes llegar a perder demasiado tiempo en dibujar estructuras, agrupar objetos, siempre te falta algún elemento y no suele ser tan rápido como dibujar a mano sobre una hoja vacía (seguimos con el anuncio en blanco y negro, con mi cara desencajada y pegando puñetazos al teclado porque no consigo agrupar dos cuadrados y una flecha; sí, es exagerado, pero os recuerdo que nos estamos imaginando un anuncio de tele-tienda).

Es entonces cuando DENIM viene a ofrecer ayuda. Como he comentado, la posibilidad de usar una tableta gráfica es realmente importante, puesto que vamos a dibujar las páginas web como si lo hiciéramos directamente sobre el papel pero usando ciertas características adicionales que nos permiten usar un híbrido bastante razonable entre las dos posibilidades (manual o automático).

Antes de empezar, es importante saber que las opciones de menú se pueden elegir desde un menú de rueda bastante intuitivo y que, además, el programa permite movimientos de ratón para realizar las diversas opciones (por ejemplo, dibujar una equis sobre un elemento lo borra).

Una vez que ejecutamos el programa (Java, multiplataforma, para todos, ¿alguien da más?) vemos que hay varios niveles de zoom, desde una vista digamos de escritorio (físico) hasta el detalle de una página. Lo normal es comenzar con el nivel de sitio, donde podremos comenzar a añadir páginas. El programa es tan intuitivo que si escribís un texto en la tableta a este nivel de zoom, el programa automáticamente crea una página con el nombre que hayáis escrito. Y si os resulta complicado escribir desde la tableta, con un gesto de ratón abrís el formulario para añadir un texto y lo escribís desde el teclado. De verdad que es muy intuitivo.

Más cosas interesantes: una vez creadas las páginas, podéis relacionarlas simplemente trazando una línea de una páguina a otra; con esto, tendréis una primera aproximación decente del mapa del sitio.

Ahora editamos las páginas. Para ello, tenemos algunos componentes ya creados, como checkbox, que además podremos cambiar su estado gracias al menú contextual específico para cada componente. Y si antes trazando una línea de página a página teníamos una relación lógica entre páginas, si trazamos una línea desde una etiqueta de la página a otra página, tendremos (seguro que lo habéis adivinado) un hiperenlace a la página destino. No se vayan todavía, que aún hay más, podremos elegir si el hiperenlace funciona pulsando el botón izquierdo del ratón, el derecho, un temporizador… Las opciones son bastante amplias.

Siguiendo con el ejemplo del checkbox anterior, puede que nos interese navegar a una u otra página en función del estado del componente; por supuesto, no hay problema, podemos crear estados de redirección distintos según reglas creadas por nosotros a partir de los estados de los componentes.

Y para finalizar, por supuesto, podemos crearnos nuestros propios componentes para poder reutilizarlos una y otra vez.

Por supuesto, una vez que tengamos el proyecto listo, podemos ejecutarlo y ver el funcionamiento de enlaces y componentes. Pero el programa nos guarda una sorpresa más: podemos exportar el proyecto a páginas HTML y verlo en funcionamiento desde un servidor. ¿No os lo creéis? Aquí está el ejemplo, que es verdad que tiene una escritura un tanto extraña; supongo que será por querer hacer toda la página escribiendo en la tableta.

Quizás la explicación os haya sonado un pelín humorística, pero ahora en serio, ¿no creéis que este interfaz puede ser válido en entornos productivos que necesiten un esbozo inicial? Porque yo creo que es intuitivo y rápido, limpio y eficiente.

10.12.08

La web semántica

Enviado a Internet, Informática a las 16:45 de Javier Romero

Me he apuntado a un curso sobre web semántica que dan este viernes y sábado en la CAM (ver información) impartido por Dolors Reig. Me apetece mucho, porque es un concepto que me gustó cuando lo investigué, allá por el año 2000 para mi proyecto fin de carrera (que expliqué en el que posiblemente es el podcast más aburrido de la historia del podcasting hispano) y quiero volver a repasar conceptos y a ilusionarme por un concepto que debe revolucionar el devenir de la red de redes durante los próximos años. A modo de inciso, siempre relaciono la web semántica con entretenidísimas conversaciones con el desaparecido Ramón Corominas, puesto que era un tema que nos interesaba a ambos.

Llevo tiempo con la impresión de que la web 2.0 es a Internet lo que el Windows Millennium (o Vista, tanto monta) fue a Microsoft, una costosa transición hacia el siguiente paso, casi una especie de experimento que nos llevará a un desarrollo más maduro y sereno repleto de ontologías por aquí, y lenguajes de análisis del conocimiento por allá… Por ahora, estamos plantando algunas semillas (estilo microformatos) y estamos intentando crear una ordenación horizontal a través de la folcsonomía para luego ordenarla probabilísticamente gracias a nuestros perfiles en las redes sociales (y sobre todo comerciales), pero me da la impresión de que la propia Web no se da por enterada de lo que le viene encima. Ya os contaré, espero que de viva voz en el próximo podcast.

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