28.02.06
Conversación
Esta mañana, a las 7.30, en el autobús.
Yo: ¿conoces la canción dulces sueños, del último de la fila?
Tito Javi: no… ¿por?
Yo: todo en mí tiene alguna causa, aunque esté oculta.
Tito Javi: vivimos en mundos diferentes.
Monólogos interiores y/o exteriores de un (ingeniero) informático
Esta mañana, a las 7.30, en el autobús.
Yo: ¿conoces la canción dulces sueños, del último de la fila?
Tito Javi: no… ¿por?
Yo: todo en mí tiene alguna causa, aunque esté oculta.
Tito Javi: vivimos en mundos diferentes.
Ya está a la venta (por decir algo, je je) el número seis de mod música. Viene con una novedad y es que, ya que el podcast es de música, se oye sólo música. Disfrutarlo.
Y con la anterior entrada sobre cine he sacado 100 entradas. No está mal, comencé el 29 de diciembre del año pasado (obvio), y salvo algún fin de semana que he estado vago he ido sacando una entrada por día, algunas mejores, otras peores… Son menos de dos meses… ¿No hay ningún sistema de votaciones de entradas en wordpress?
Por cierto, creo que no me funcionan los trackbacks. ¿Se necesita algo especial para que funcionen?
Aquí termina la edición de preguntas y respuestas… Uy, que me voy.
¿Qué es para mí el cine? Pues muy sencillo: el cine es la obra de un artista, un director. No admito otra cosa.
Ahora desarrollo la idea, que me ha quedado un poco cáustica.
Quien maneja los hilos de la película es el director, que al fin y al cabo es el que crea, desarrolla y trabaja la obra. Vale, puede no ser el único, puede hacer alguna obra por encargo (de hecho, para mí el problema de algunos cineastas españoles es que no serían capaces de hacer una obra por encargo), pero siempre con una identidad que le es inherente.
Sinceramente, no me fijo mucho en los actores, creo que no son importantes (que conste que Marsillach también opinaba así). ¿Acaso Lamorisse se preocupó de que los actores fueran conocidos en el globo rojo? Mi teoría es: si quieres ver actores, ves al teatro.
Existen grandes películas que no tienen actores conocidos; es más, no tienen ni actores. Sin embargo, hay películas pensadas para actores importantes y conocidos, y han resultado ser zafias y carentes de interés. Al final, los actores tienden a un histrionismo desmesurado.
Entonces, ¿qué me gusta? Pues obras de Ford, de Fellini, de Kubrick, de Welles, de Kusturika, de Mihalkov, de Kurosawa, de Yimou, de los hermanos Coen… Tengo fe en unos cuantos directores (por supuesto, no todo lo que hacen les sale redondo) y me fio de ellos.
¿Disfruto en el cine? Pues claro, nunca he entendido por qué cuando digo el tipo de películas que me gustan, la gente enseguida responde: es que yo voy al cine a disfrutar. Eso sí, con un plano que no me guste, o alguna solución artificial (véase el final de I.A. con la voz en off) me pongo de los nervios.
Por otra parte, como dijo Terence Moix una vez, el cine es el único arte que se puede observar desde sus principios, se puede ver el nacimiento del lenguaje propio. En otro tipo de manifestación artística, es imposible. Y eso te da ventajas.
Alucino cada vez que veo Intolerancia de Griffith porque estoy viendo los recursos que se usan hasta la infinidad en el cine actual, pero los estamos viendo en una película de ¡1916! ¿No es extraordinario?
Esta es mi idea de cine, ahora debería grabarla en audio para Ramon Rey, que le dije que lo haría.
Por cierto, ¿hay alguna señorita en la sala que quiera seguir el coloquio?
Con esta bitácora voy encontrando mi camino, aunque es cierto que me está costando.
¿Por qué digo esto? Por lo mismo de siempre, ¿para qué creo una bitácora, un podcast?
Vuelvo hacia atrás unos años (me repito, ¿verdad?). ¿Me hice informático porque tenía imaginación o he desarrollado mi imaginación porque me hice informático?
Siempre han alabado mi imaginación, siempre buscando cosas, me inquieta la monotonía, dame cuatro palabras y te haré un relato, no lo olvides, lo haré un martes y un jueves.
Por tanto, mi evolución es constante. No esperéis un movimiento continuado y pausado en mí, no es mi estilo. Yo, por el contrario, me muevo de una lado a otro sin apenas detenerme en un sitio. Hice un podcast, ahora hago otro, posiblemente el año que viene haga otro totalmente distinto. Doy lo que mi imaginación quiere.
¿Qué quiero decir con esto? Que no doy un, llamémosle producto, para hacerme famoso, es mi terapia
. Rafa Osuna lo comentó en su podcast, mi podcast (mi bitácora, mi lo que sea) nunca será un producto de masas. Me gusta que me leáis, que me escuchéis, porque me hacéis sentir leído y escuchado, pero los que me habéis seguido en mis obras (uff, qué prepotente suena) también sabéis que os cuido muy mal, que olvido comentar correos, no cuido el sonido, no comento las entradas…
Me hacen gracia las estadísticas, pero no me quitan el sueño. A veces, prefiero guardar entradas y sacar un número determinado para ver cuánta gente potencialmente las lee. Me gusta sentir el p2p que creamos entre vosotros y yo, pero no me interesa sentir el aumento (o la disminución) de este canal.
Resumiendo (a quien le pique es porque ajos come): no voy a vivir de la bitácora, no voy a pelearme por hacer el mejor podcast (que no lo pienso hacer), ni por comenzar proyectos más o menos ambiciosos. Lo único que me interesa es la trasmisión de ideas y de pensamientos entre vosotros y yo. Es lo único que me llena.
Ahora grito lo mismo que gritó hace mucho tiempo Yabu: dejadme salir de la blogosfera, no pertenezco a ella. Sólo quiero divertirme con vosotros.
Por cierto, ¿os he contado que cuando dí de alta el podcast de soliloquios al directorio de podcast-es me esperé unos días para ser el podcast número 50? Y lo conseguí ja ja ja. Así soy, siempre pensando en detalles.
Una versión muy personal de Lavender’s blue. Realmente, la escuché el sábado por la mañana mientras miraba la misma playa del viernes. Las situaciones y consecuencias van acercándose como si fueran transportadas en espiral y convergen de manera extrema, cruel.