17.08.09
Enviado a General, Estadísticas a las 16:52 de Javier Romero
Llevaba tiempo pensando en hacerlo y al final me he decidido. He buscado los datos de los sorteos de la Primitiva en Onlae y me he creado una base de datos para divertirme con estadísticas y buscando patrones. A diferencia de los visionarios, no creo que exista ninguna fórmula mágica para acertar el siguiente sorteo pero, oye, todo es probar y si llego a ella, desde luego que no os diré nada
.
Como son datos públicos, y encuentro una chorrada no hacerlo, os dejo los datos para que podáis también jugar con ellos. Los sorteos incluidos van desde el 10 de octubre de 1985 hasta el del sábado 15 de agosto de 2009, y guardo la fecha, los seis números y el complementario. Además, os lo ofrezco en tres versiones:
- Hoja de cálculo ODS: sorteos.ods.zip.
- Fichero CVS separado por pipes (|), es que soy de la antigua escuela: sorteos.csv.zip.
- Instrucciones SQL que crean una tabla sorteos (con la fecha como clave primaria) y añaden las filas: sorteos.sql.zip.
Aunque no es indispensable, os agradecería que me indicarais si os lo descargáis (y ya que estamos, indicando vuestro formato favorito) con un simple comentario porque me hace ilusión saber si alguien lo usa
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16.08.09
Enviado a Opinión, Podcast a las 9:20 de Javier Romero
Escuchando el último sincronizados ahora que estoy recordando años pasados, me hace mucha gracia descubrir en otros todo aquello que sentíamos los que estábamos en el mundillo hace cuatro años. Es interesante comprobar que, por encima de todo, somos humanos y nos unimos entorno a aficiones comunes mientras divagamos sobre nuestro papel en el mundo. Apuesto a que podría explicar cómo van a estar dentro de unos años, pero también apuesto a que prefieren descubrirlo por ell@s mismos y, por qué no, enseñarme los innumerables caminos que se pueden tomar. Pero volvamos al año 2005.
A pesar de que ya había comenzado con el podcast, decidí esperar unos días a enviar la información para que me añadieran al directorio de podcast-es. ¿Por qué? Pues por buscar un número redondo: el 50. Ya que había pasado el 42 (ya sabéis, el sentido de la vida, el universo y todo lo demás), quería esperar a un número que recordara fácilmente y ahí estoy, ocupo el puesto 50 del directorio (más tarde el 49 porque desapareció uno, pero no he buscado cuál).
Y aquí empezaron a salir podcasters de los considerados clásicos como churros. Eduardo Collado hizo sus pinitos, Ramón Rey (sí, tenía podcast anterior a Esquiva Esto) sacó unos pocos episodios de un podcast personal, Scalae era un podcast sobre arquitectura (ahora no hay ninguno de esta temática, ¿verdad?), Euskadi Digital, la cadena Ser y la COPE comenzaban a ofrecer sus contenidos en podcasting y se iniciaba el eterno debate de si debían ser considerados podcasts o no (debate del que escribiré más adelante).
Comienzo con los clásicos y empiezo por Daniel Aragay, que inició el podcast Dime tú, referente en cuanto a entrevistas a personas famosas -la entrevista a Ferrán Adrià nos hizo imaginar que había conseguido un aperitivo gratis
- y en el que también intentó la fórmula de juntar a cuatro o cinco personas a través del Skype para plantear cuestiones de actualidad y debatir afablemente. También empezó con Viajes a tu aire, un podcast de viajes donde pedía la colaboración de los oyentes para describir viajes, pero que no tuvo el apoyo esperado; y, por supuesto, el rincón de Laura, que al principio me sorprendió por lo arriesgado de su fórmula (grabar en las comidas o cenas) pero que se fue puliendo y ahora está donde está por métiros propios. Sobre Dani, debo admitir que me hice una imagen totalmente equivocada de él por su (me parecía) adusta forma de escribir, y debo admitir que a distancias cortas Dani lo gana todo, cambia muchísimo de conocerlo por sus mensajes a hablar con él teniéndolo cara a cara, que fue como lo conocí en Barcelona en las terceras jornadas… Uy, que me adelanto.
Otros podcasters de renombre que aparecieron fueron Andy Ramos con su Interiuris, conviertiéndose en el centro de las preguntas legales más retorcidas que se nos pudieran ocurrir; El Escribano, con esa joya llamada Codexcast, posiblemente el podcast mejor realizado de los llamados independientes y que, por suerte, avisa de que vuelve; Ramón Corominas con su los colores de la ciencia, el podcaster que menos programas ha grabado y que más apariciones ha tenido en los podcasts que no eran suyos
; Fran Saavedra y su impresionante voz con Confusión; Álvaro Morala y su plataforma de escritura y podcast abiertos Relátame…
En aquella época surgió una auténtica máquina de grabar, algo para lo que no estábamos preparados por sus dimensiones épicas: me refiero a la grabación y emisión ¡diaria! de Vidatech, a manos de Emerson Quevedo, conocido por entonces como MorpheoZ. Menos mal que se tomaba con buen humor nuestros comentarios jocosos sobre su incapacidad para callarse, pero era (y sigue siendo ) increible las ganas de hablar que tiene y, a pesar de algún parón por temas familiares y laborales, no dejaba de grabar y emitir y, lo más importante, era realmente ameno y creó escuela (basta escuchar los primeros programas de Byte podcast, con David Ochoa, para ver lo alargada que era la sombra de MorpheoZ). Durante un tiempo, además tuvo como colaborador a Alberto, que luego inició su podcast el Navegante y que, según la rumorología de la época, lo dejó porque la SGAE llamó a su puerta (se dijo que a su teléfono). Una lástima, porque su programa también era muy entretenido.
Otro que también irrumpió con fuerza fue, cómo no, Jerónimo Palacios, con su e-migrando y el hattrick, programa donde comentaba las partidas que se desarrollaban con este juego simulador de fútbol on-line. Recuerdo que le sorprendió el hecho de que con emigrando no consiguió inicialmente el apoyo popular que sí tuvo hattrick, aunque lo abandonó tempranamente. Con él tuve la suerte de grabar unos pocos programas en la hora del café, podcast de opinión sobre tecnología que parece que en su día gustó bastante, pero que dejamos de grabar porque cada vez era más difícil quedar por Skype (o, simplemente, porque nos dejamos procrastinar).
Para terminar por hoy, voy a referirme al bloque, al grupo que hicimos maravilloso en el que nos echábamos unas risas increibles por Skype y con los que no hacía falta decir grandes cosas para comunicarnos entre nosotros. Me refiero, por supuesto, a Cinefilo y a Paco Portero. Nunca se me olvidará la primera vez que coincidimos por Skype y nos tiramos horas y horas descojonándonos literalmente sin poder parar ni un momento. Nos unió un lazo especial de simpatía y afinidad que, aunque directamente hoy por hoy casi no nos comunicamos, sigue vigente y se deja ver en las conversaciones por Twitter y otros canales. Se me olvidaba, Cinefilo grababa el Diario a Borbo y aquel experimento para cachondearnos de nosotros mismos que fue el pedopodcast (sí, un podcast donde el único requisito era grabarse en estado ebrio), y Paco Portero grababa Ser Binario y ahora sobre todo lo conoceréis por Pin Podcast junto a Emerson Quevedo, David Ochoa y Ángela Pataca Minuta.
Quería haber hablado del primer encuentro podcastero, pero mejor dejo para la siguiente entrada los tres acontecimientos importantes del año 2005: el primer encuentro podcastero, el concurso radiofónico y el SIMO.
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07.08.09
Enviado a Personal, Podcast a las 17:41 de Javier Romero
Nos metemos en harina. Remontémonos al 2005 y a ver qué sale. Para empezar, no recuerdo dónde escuché por primera vez la palabra podcast, o su definición, supongo que por Barrapunto. El caso es que un enlace me llevó a podcast-es, el primer portal sobre podcasting en castellano donde oí hablar por primera vez de Carlos Fenollosa, José Antonio Gelado y Gorka Rodrigo.
Primero escuché Comunicando, que en el año 2004 comenzaba su ¡octava! temporada. Yo de imberbe grababa tonterías en una grabadora y le daba la paliza a familiares y amigos, así que cuando escuché el programa me dió la sensación de que era un concepto demasiado profesional para mí y pensé en pasar a otra cosa. Menos mal que Topopardo vino con su Punto y aparte para demostrarme que sólo hacía falta ganas de contar cosas, así que decidí escuchar más programas y pensar en el mío propio.
Ahora, después de mucho tiempo, y habiendo rescatado copias de podcasts de aquella época me he dado cuenta de que había más variedad de la que pensaba. Por ejemplo, ya existía un programa sobre abogacía (iAbogado), un programa grabado por un ingeniero de telecomunicaciones (Soy Teleco), que además grabó el podcast más o menos oficial de la Campus Party 2005, Daniel Perrotta nos relataba Cartas de amor (Carta de Amor), conocía por primera vez la existencia de la tiflotecnología gracias al Tifloclub, o me paseaba por un pub para escuchar divertidos monólogos (Monólogos desde el catre).
Reordenemos un poco el maremagnum de podcasts que había en la época. Primero me centro en el universo friki, que era el que más me atraía: Carlos Fenollosa con su Punto y Aparte destacaba seguido por Nacho Lasheras con su Entungsteno reconvertido a Simfoony y el desaparecido Pinger, autor de Revolución Digital, inolvidable por sus peleas entre bots.
Otros podcast que escuchaba de vez en cuando porque su temática no me llamaba en exceso eran el de Guisando, con Nieves Peña, y el Europodcasting, de Daniel Aragay, que por aquel entonces grababa podcasts personales en catalán.
Había un grupito de bloggers con cierta fama que intentaron el salto al podcasting: Mini-D, Dancing de Elena Cabrera, o PJorge que intentó el experimento originalmente grabado por Adam Curry (el supuesto padre de todo esto) de grabar mientras paseaba por su ciudad explicando lo que veía.
Por la otra parte del Atlántico, se recomendaba el podcast más corto de la historia, grabado a finales del 2004, exclusivamente para explicar qué era y cómo se grababa un podcast (y que, por cierto, el tiempo ha demostrado que no es el más corto de la historia), los podcasts de Daniel Perrotta sobre poesía (Carta de Amor y Nacida para ser salvaje), y por supuesto, el bloguipodio, con una fantástica pareja de voces hablando sobre política.
Quería dejar para el final a un podcast para usar cierta analogía sobre la idea que tenía de él. Estoy hablando de Triunfa en Internet. Este podcast, que se grababa en Elda bien cerquita de aquí, tenía a dos presentadores: un estudiante de informática, Carlos, y una chica que trabajaba en la radio, y se notaba, Mar. Me gustaba mucho el formato del podcast: uno sabe y quiere hablar sobre un tema y se lo explica a otro que no sabe nada del mismo. Este formato permite que la persona con conocimientos no se adelante a la jugada porque la persona iniciada no para de preguntar. Creo que es un estilo perfecto para aprender, compartir y asentar conocimientos que de otra manera se darían por entendidos. Comunicando también empezó de la misma forma (aunque no tan evidente) con Gelado y Nieves. Bien, aparentemente iban de buen rollo, pedían correos y decían que no tenían problemas en que la gente les preguntara si querían saber algo. Lo cierto es que varios podcasters intentamos contactar con ellos, pero no hubo manera, vivían apartados completamente del ambiente podcastero. Esto por sí mismo a mí no me preocupa, pero hicieron una jugada que molestó bastante al resto de podcasters y que, por supuesto, no se molestaron en excusar: compraron la palabra comunicando en adwords, con lo que aparecían destacados en Google. No os perdáis el comentario a pie de foto de la captura de la búsqueda. Vale, como poderse hacer se puede hacer, pero no me vengas de buenrollista en el podcast cuando por detrás se te ve el plumero. También degeneró bastante el tema en uno de sus últimos podcasts cuando salió un pseudocientífico (magufo más bien) lanzando toda una serie de conspiraciones paranoicas que al menos le dio cierta vidilla al blog del podcast.
Como os dije en la entrada anterior, no voy a ir de manera exactamente cronológica, así que si veis que alguno de vuestros podcasts favoritos no ha salido, esperad que ya saldrán. Paciencia, y en la próxima entrada llegaremos hasta el primer encuentro de podcasters celebrado en Barcelona.
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05.08.09
Enviado a Personal, Podcast a las 17:25 de Javier Romero
Llevo ya mucho tiempo pensando en recopilar mis experiencias en este mundo del podcasting, desde el inicio hasta ahora para terminar con ciertas apreciaciones sobre el momento actual de esta, para mí, afición. Últimamente he leído varios artículos sobre este tema, pero me han parecido muy vagos y limitados en lo referente al pasado.
Por favor, no me malinterpretéis. No soy nadie en el podcasting, y no admito réplicas; he intentado pasarlo bien desde el principio hasta ahora, y me sigo divirtiendo. No pretendo escribir una historia exhaustiva sobre la podcastfera, tan solo quiero comentar mis vivencias con el resto de podcasters, y quiero hacerlo honestamente, detallando apreciaciones que con el tiempo se han demostrado totalmente erróneas. Además, quiero explicar lo que he sentido con gente que, o bien ya no hace podcasts aunque fueron referentes en su día, o bien ahora están tan ocupados que quizás parecen estar más allá del bien y del mal; quiero recordar sus nombres y sus programas porque ayudaron a que la rueda comenzase a girar.
No escribo esta historia como un intento vano de demostración de egolatría, sólo será mi pequeña visión que, eso sí, tiene ya unos ciertos años y es en lo único en lo que puedo tener una mínima ventaja. Daré mis opiniones en determinados momentos, muchas de las cuales han cambiado gracias o por culpa de la comunicación con el resto de los podcasters, así que no os toméis demasiado en serio estos párrafos. Tan solo necesito reordenar mis recuerdos para que no se me olviden, eso es lo único que pretendo.
Hace poco, por Twitter comenté que iba a escribir un artículo que haría temblar los cimientos del podcasting hispano. Exageré, claro, para comprobar la respuesta de los lectores. Lamento decepcionaros, pero admiro, aprecio y respeto a mucha gente que aparecerá por aquí, y os aseguro que, aunque he vivido algunas situaciones extrañas producto de malinterpretaciones, el admitir desde un principio que estaba en el podcasting por ocio sin pensar en él como negocio me ha permitido entablar conversaciones interesantes con gente que, de otra manera, se hubiera vuelto tensa y agria.
Y a todo esto, ¿quién soy yo? Si vienes de algún enlace producto de nuevos podcasters, te diré que he grabado algunos podcasts muy limitados en oyentes y que tal vez hayas oído mi nombre porque he sido nombrado en otro podcast. Pues a ti te digo que publiqué mi primer podcast el 14 de mayo de 2005 con esta introducción:
Como sabéis que me gusta realizar cosas nuevas y apuntarme a todas las experiencias posibles, aquí tenéis mi prueba (por llamarla de alguna manera) de podcast.
Básicamente, se trata de una especie de programa de radio, donde la gente cuenta cosas más o menos interesantes. La ventaja es que podéis bajárolos y escucharlo mientras vais en el autobús, o en cualquier otro sitio; no depende del ordenador, tan solo de un reproductor de MP3.
La experiencia no ha estado del todo mal. No sé cuándo haré el segundo programa (o si lo haré), ya veremos. Ocupa unos 11 MB, dura unos 50 minutos, así que paciencia. Si alguien consigue escucharlo entero, puede que le regale algo:->. Fallos los hay, muchos:
- Mi pretendido tono sarcástico e irónico no es tal; más bien, me ha quedado algo prepotente y patético.
- Hay un momento que se me oye por duplicado (si con una voz ya basta!!!!!!).
- Coletillas múltiples (concurso: ¿cuántas veces repito “bueno”?).
- Eso de no poner a los autores de la música queda muy mal y me obliga a dejar el enlace del guión del programa, que a la gente no le gusta demasiado.
En fin, espero ir puliendo los fallitos y que algún alma caritativa sea capaz de escucharlo.
No está de más decir que por el tamaño de los ficheros, sin Lobocom no sería posible (publicidad, publicidad), pero es así.
Aquí tenéis el fichero RSS por si queréis usar un programa tipo JPodder o Doppler. Si preféris bajarlo directamente, ésta es la dirección. A ver qué os parece la experiencia (se acepta ponerme a parir aprovechando esta paranoia). El sumario del programa es éste
Es El podcast de soliloquios, un podcast muy friki y personal. Mi opinión es que un podcast debe tener una temática más o menos común a todos los episodios, así que como me apetecía hacer otras cosas, grabé La hora del café, con Jerónimo Palacios, un podcast de opinión; Mod música, de música usada en las partys -las auténticas
y Saudade Eterna, podcast de literatura, que ya os adelanto que vuelve. Pero todas estas historias las iré desarrollando a medida que avancemos en el tiempo.
Señoras y señores, damas y caballeros, tomen asiento. Vamos a hablar de podcasts.
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