02.12.09
El divide y vencerás del podcasting
Esta mañana, como hago de vez en cuando, me he dispuesto a escuchar Dame la Voz (de ahora en adelante, DLV) en el trabajo. Estando o no de acuerdo en sus debates, disfruto de su escucha y me apetece estar atento a lo que dicen. Lamentablemente, en el trabajo suelen darme precisamente eso, trabajo, así que debo pausar el audio de vez en cuando. Esta es una ventaja indudable de los podcasts, ya que me permiten seguir el hilo de la conversación o incluso retroceder un poco si me he perdido, ventaja que la radio nunca te aportará. Sin embargo, esta misma ventaja me ha ocasionado la molestia de tardar casi cinco horas para escuchar un programa que no llega a la hora. Si bien me ha permitido atender todo el debate, me ha cansado el hecho de no haber podido escuchar cualquier otra cosa, sea música o voz. En ese momento, he decidido analizar el problema. ¿Por qué una ventaja se convierte en incomodidad?
La conclusión a la que he llegado, y hace mucho tiempo ya que la pienso, es que creo que estamos intentando repetir comportamientos tradicionales de la radio convencional en una fórmula nueva, la del podcasting que es similar pero avanzada, con sutilezas que, al menos a mí, me da la sensación de que no estamos sabiendo aprovechar.
Parándome a pensar en un podcast de noticias, tipo DLV, me he planteado la duda de por qué debe seguir la fórmula radiofónica de debatir varias noticias en un mismo programa. Hagamos un paralelismo con el mundo de los blogs y el periódico: la prensa escrita es un conjunto de páginas con un orden de publicación más o menos organizado donde aparecen un montón de noticias variadas. ¿Ocurre eso en los blogs? No. Aquí el formato es distinto; se escribe sobre una única noticia, se etiqueta y se publica. Tú recibes en ese momento la información y decides si leerla o no, independientemente de que unos segundos más tarde recibas otra información de la misma fuente que sí te pueda interesar. Incluso, puedes llegar al blog buscando esa información sin necesidad de estar sindicado ¿Véis adónde quiero llegar? ¿Por qué no en vez de un programa de una hora con, digamos, un debate sobre cinco noticias juntas no dividimos el audio en cinco, digamos, píldoras -qué poco me gusta la palabra pero en este caso define bien lo que quiero decir- repito, píldoras de 15-20 minutos con un único tema de debate por cada una de ellas? Pienso que con esta fórmula tendríamos varias ventajas adicionales:
Primero.- Yo elijo sobre qué información quiero escuchar el debate. Si por lo que sea no me apetece oir hablar de la primera información, simplemente ignoro la píldora y paso a la siguiente (¿no hacemos eso muchas veces con las canciones de un disco?)
Segundo.- El propio programa puede etiquetar de manera eficiente una píldora, y por tanto me puede facilitar la búsqueda de ese tema. Si quiero saber lo que los componentes de DLV opinan sobre la cría de berberechos, puedo buscar su píldora, escucharla y olvidarme del tema sin necesidad de buscar siquiera el tema sobre un audio de 50 minutos. Sobre este punto, cuando he debatido el tema por Twitter me han recomendado soluciones muy específicas y limitadas en cuanto a tecnología (notas usando GarageBand con AAC extendido, o formato ogg) y mi pregunta es: ¿por qué tengo que limitarme a usuarios de iTunes o de ogg? Quiero que sea posible que alguien usando su motor de búsqueda favorito pueda llegar a encontrar la píldora de DLV donde debata la información buscada, independientemente de los gadgets que esté usando. En este sentido creo que también plataformas como ivoox puede aportar un centro fácil de búsqueda de audios para contenidos claros.
Tercero.- Voy a aplicar el mismo formato a Kafelog. Sí, es un podcast que funciona, tiene su público, es divertido y muchas cosas más. Pero imaginad que soy un cinéfilo empedernido y llego a ellos; las críticas de Roberto Pastor me parecen muy buenas y disfruto con él, pero resulta que para llegar a su audio debo tragar una sección de móviles y otra de juegos que no me interesan ni lo más mínimo (es un caso hipotético, ¿eh chicos? no lo toméis al pie de la letra). ¿Por qué no separarlo más? Ellos incluso lo tienen más fácil que DLV, puesto que sí tienen un corte entre secciones y yo, contento, me descargo sólo las píldoras de Roberto; incluso puedo llegar a su crítica del peliculón Bitch Slap usando mi buscador y, ¿por qué no? atraer a gente que le interese el cine pero no los otros temas (gente que, me imagino, podrían no llegar a escuchar el podcast porque el comienzo con móviles no les gusta).
Lo que quiero dejar claro con esta reflexión es que quizá debemos comenzar a pensar de otra manera, a dejar atrás el continente para reforzar el contenido, como me ha remarcado Ictioscopio, y a olvidarnos de imitar comportamientos tradicionales que funcionan bien en radio, pero que en nuestro caso podrían estar limitándonos porque, no lo olvidemos, somos radio y algo más.