04.01.10

La cultura Trivial no mola

Enviado a General, Opinión a las 16:39 de Javier Romero

Como dice Rafa Osuna en su blog cabreados, en casi todos los escritos sobre productividad recomiendan apuntar cualquier cosa que debas recordar para liberar la mente de asuntos que no necesitan estar guardados en la memoria. Nuestre mente es bastante chapucera, y por lo visto ya sabemos que la memoria es más traicionera de lo que pensábamos hasta hace poco (existen los recuerdos falsos, y la memoria nos juega muchas malas pasadas). Esta forma de actuación (escribir antes que memorizar) la aplaudimos con entusiasmo; permitimos que la mente se dedique a imaginar y a pensar, a crear, a convertirnos en gente activa y optimista. Por supuesto, pienso que este enfoque es bueno. Sin embargo, me choca, y mucho, el hecho de que no usamos el mismo punto de vista para otras situaciones o, aún peor, alabamos justo lo contrario.

No hace mucho (no sé si sigue) emitían un programa donde debías demostrar si “sabes más que un niño de primaria“. Ningún adulto podía con los niños (independientemente de que se demostrara la existencia de “chimpanitos” para chivar las respuestas). El adulto salía con rostro abochornado por su incultura fehaciente. A esto le llamo yo un ejemplo de cultura Trivial.

Mandelbrot, matemático descubridor del conjunto más complejo (y a la vez más bello) de las matemáticas, persona hecha y derecha de 85 años, ha reconocido en más de una entrevista, que no se sabe las tablas de multiplicar de memoria. Si fuera un viejecito anónimo, nos echaríamos las manos a la cabeza ante tamaña afrenta, pero … Mandelbrot es matemático, brillante, mundialmente reconocido … y no se sabe las tablas de multiplicar … ¿Qué está pasando? Pues pasa lo que tiene que pasar, que nos las aprendemos con canciones pero que, ante la falta de uso, dudamos y nos equivocamos. Entonces, ¿no podemos realizar cálculos mentales? Por supuesto que sí, y además es necesario: podemos llegar a los resultados correctos que nos dan las tablas de multiplicar usando sencillas sumas (y restas) y aplicando las propiedades conmutativa (ya sabemos que uno más dos es igual a dos más uno) y asociativa; seguro que así fallamos menos aunque posiblemente tardemos algo más en llegar al resultado.

Lo que estoy tratando de decir es que llevamos años premiando la memoria pura y dura en nuestro desarrollo intelectual obviando la importancia del raciocinio y, curiosamente, Internet nos está permitiendo alcanzar una gigantesca libreta de notas que nos libera del ejercicio mecánico (y erróneo) de memorizar, aunque paradójicamente la libreta tiene muy mal cartel. Ahora bien, al igual que nuestra memoria, esta libreta global también puede llevarnos a cometer errores. Entonces, ¿cuál es el camino? Para mí, el camino es buscar información y contrastar, racionar, pensar y preguntar. No me sirve de nada saberme de memoria los 10 ríos con más caudal porque puedo buscar en la libreta. ¿Me sirve para aprehenderlo? No, fallaré seguro. Prefiero saber que puedo buscarlo y encontrarlo en cualquier momento (usando el suficiente raciocinio para contrastar la veracidad de los datos) minimizando el riesgo de equivocarme. Y, sin embargo, se premia el otro modelo, el de la memoria; nos fiamos y premiamos al que nos lo suelta como si fuera la lista de la compra (aunque sean datos incorrectos) que al que se dedica a buscarlo y a informarnos de su razonamiento.

Siempre he preferido realizar exámenes donde el profesor nos dejaba llevar cualquier libro o apunte que quisiéramos. “Es que no nos va a preguntar de lo que viene en los apuntes“, decían algunos. Había un profesor de una asignatura de matemáticas que nos permitía hacernos una chuleta con todas las fórmulas y, si la veía suficientemente resumida, incluso daba una puntuación más alta. ¿Por qué? Porque las fórmulas son las herramientas, pero si no conocemos la forma de usarlas, no seremos capaces de solucionar problemas. Y para solucionar problemas, debemos tener la mente lo más despejada posible, sabiendo que las herramientas están a nuestra entera disposición y podemos hallarlas en la libreta para usarlas en cualquier momento.

La cultura Trivial lo único que hace es dar una impresión temporal de conocimiento; pero lo que no somos capaces de percibir es que este conocimiento se perderá en el tiempo, como lágrimas en la lluvia … Mmm, ¿a qué me suena esto?