02.10.10
El tiempo Twitter
Supongamos que soy un usuario de Twitter, y que llevo ya algún tiempo usándolo. Digamos que ya he pasado ese momento en el que estoy convencido de que debo tener una relación 1:1 entre seguidores y seguidos y que, además, me he dejado de preocupar por leer absolutamente todo el time-line. Esto último lo hago aun a sabiendas que algún usuario insomne puede haber publicado algún enlace interesantísimo a altas horas de la madrugada que nunca más encontraré. Hay que buscar un equilibro entre lo real y lo utópico que es leerse día sí día también el time-line entero.
Ahora me pongo en el lado contrario: yo, como usuario de Twitter, quiero publicar una información relevante que considero muy interesante. Muy bien, la publico en mi time-line y no hay problema. Pero después de haberle dado a la tecla de envío pienso en los posibles seguidores a los que le puede interesar y comentar la información. ¿Estarán conectados y la habrán visto? ¿Se perderá como lágrimas en la lluvia porque no leen el time-line, al igual que hago yo?
Si son seguidores con los que tengo confianza, estoy casi seguro de que me leerán, o incluso puedo comunicarles directamente que he enviado esa información. Pero existen muchos otros de los que estoy convencido de que la información también les resultará interesante. ¿Se las envío a ellos personalmente? Corro el riesgo de que me tachen de “espamista” y consiga el efecto contrario al que yo quería obtener.
Otra opción que tengo es enviar la misma dirección a distintas horas para que llegue al máximo número posible de seguidores, aunque de nuevo puede que algunos se molesten y decidan dejar de seguirme.
Existe una opción más, quizás como afinamiento de la opción del párrafo anterior, que consiste en aproximar el momento ideal para relanzar la información suponiendo que tienes en ese mismo momento un grupo de seguidores lo suficientemente importante que puedan estar interesados en esa información. Digamos que espero unos minutos mientras observo los seguidores activos en mi time-line y, cuando percibo (por desgracia, es sólo una impresión) que hay un número significativo de gente posiblemente interesada en la información, lanzo el mensaje. Si es verdad que a la gente le interesa el tema, lo retwittearán (es decir, ellos lo relanzaran) creando una especie de fuego artificial que posiblemente se expanda durante un rato hasta que al final se olvide.
Pues bien, en un alarde de ingenio por mi parte, he decidido llamar a esto el tiempo-Twitter; es decir, el momento en que, presintiendo que hay un mayor volumen de gente interesada, lanzo el cohete dispuesto a explotar entre todos los pedazos y que se desintegrará un breve tiempo después. Lo divertido es averiguar cuándo debo activar el tiempo-Twitter.
seviojazosverd dijo,
10 Febrero 2010 a las 12:20
En ocasiones, yo también he llegado a la misma conclusión. Te entiendo perfectamente porque me ha pasado exactamente lo mismo.
Maria dijo,
10 Febrero 2010 a las 12:24
Me he sentido muy identificada con este artículo, la verdad es que personalmente he llegado a la conclusión que mi tiempo-twitter preferido esta entre la tarde-noche desde que sales de trabajar hasta que te pones a cenar. Enhorabuena por el post
narbona dijo,
17 Junio 2010 a las 17:15
Interesantes tus reflxiones en este tu “soliloquio” al que he llegado cuando has respondido a Ricardo Pérez.
Gracias,, Javier.
J.D.Sánchez dijo,
24 Junio 2010 a las 9:01
Me gusta el enfoque que le das al post al principio
La verdad es que estoy completamente de acuerdo contigo, hay un momento del día para prácticamente todo, así que, para los enlaces en Twitter no va a ser menos. De todas formas, si la imformación es interesante - no siempre la hay -, siempre va a llegar a mucha gente. Se expande como la pólvora.
En tu caso, no he notado que seas muy espamista, vamos. De hecho, muchas veces es original lo que escribes y no cansa absolutamente nada leerte.
Abrazos
J.D.Sánchez dijo,
24 Junio 2010 a las 9:02
Perdón por el error garrafal, he escrito información con m al principio. Se me ha colado jajaja